Estimada comunidad:
Junto con saludar, nos dirigimos a ustedes para invitarles a una reflexión profunda, seria y responsable a propósito de los graves hechos ocurridos en la ciudad de Calama el día viernes 27 de marzo, donde, lamentablemente, una Asistente de la Educación perdió la vida a causa de un ataque perpetrado por un estudiante.
Como comunidad educativa, este hecho nos conmueve profundamente y nos interpela de manera directa. Nos recuerda, con dolor, que la convivencia escolar no constituye un aspecto accesorio de la vida en comunidad, sino una responsabilidad esencial que debe ser asumida con compromiso, conciencia y sentido colectivo.
En este contexto, como Colegio Antilhue, queremos reafirmar con especial convicción que el respeto debe ser el principio fundamental que oriente cada una de las relaciones al interior de nuestra comunidad. El vínculo entre estudiantes, familias, docentes, asistentes de la educación, profesionales, equipos de apoyo y directivos debe sostenerse siempre sobre la base de la dignidad, el reconocimiento del otro y el cuidado mutuo.
Del mismo modo, queremos enfatizar con claridad que el espacio seguro y respetuoso que aspiramos a resguardar no se construye de manera espontánea ni depende exclusivamente del rol del establecimiento. Su cuidado es una responsabilidad compartida. Todos y todas, desde el lugar que ocupamos en esta comunidad, contribuimos con nuestras palabras, actitudes y acciones a fortalecer o debilitar la convivencia. Por ello, proteger este espacio común exige compromiso permanente, corresponsabilidad y una disposición activa al buen trato.
En esta tarea, la alianza entre la familia y el Colegio resulta fundamental. La formación de niños, niñas y adolescentes requiere una labor conjunta, coherente y sostenida en el tiempo, en la que hogar y establecimiento educacional compartan criterios, refuercen valores y actúen de manera colaborativa frente a los desafíos que surgen en el proceso formativo. Cuando familia y Colegio trabajan unidos, se fortalecen las posibilidades de acompañar oportunamente a los estudiantes, contener sus dificultades y orientar de mejor manera su desarrollo personal y social.
Junto con ello, estimamos necesario poner especial énfasis en la salud mental y el bienestar emocional de todas las personas que integran nuestra comunidad educativa. Estudiantes, familias y trabajadores requieren sentirse escuchados, acompañados y resguardados en un entorno que promueva el cuidado integral. Atender la salud mental no debe entenderse únicamente como una reacción frente a situaciones complejas, sino también como una tarea preventiva y permanente, especialmente en aquellos períodos del desarrollo de los estudiantes que pueden resultar más sensibles o críticos. Anticiparnos, observar con atención, abrir espacios de diálogo y actuar tempranamente frente a señales de alerta constituye una responsabilidad compartida que no podemos postergar.
No basta con esperar un ambiente basado en el respeto; es deber de todos construirlo, sostenerlo y resguardarlo día a día. Como familias y como trabajadores del Colegio, tenemos la responsabilidad de promover y modelar formas de relación fundadas en la calma, el diálogo, la empatía, el cuidado de la salud mental y el respeto irrestricto por la integridad y dignidad de cada persona que forma parte de nuestra comunidad educativa.
Reiteramos, por tanto, nuestro llamado a cuidar activamente este espacio común, comprendiendo que una convivencia sana y positiva no solo favorece los aprendizajes, sino que también resguarda la vida, el bienestar y la dignidad de todas y todos.
Agradecemos sinceramente a cada integrante de nuestra comunidad su compromiso con este propósito, y confiamos en que seguiremos fortaleciendo, juntos, una cultura basada en el respeto, el cuidado mutuo, la responsabilidad compartida y el trabajo colaborativo entre la familia y el Colegio.
Les saluda cordialmente.
EQUIPO DIRECTIVO
COLEGIO ANTILHUE